La amenaza del «China Shock»: El análisis Jorge Guajardo sobre la desindustrialización en América Latina
En una reciente producción audiovisual difundida por la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), el experto Jorge Guajardo, exembajador de México en China durante seis años, presenta una alarmante radiografía sobre el proceso de desindustrialización que atraviesa América Latina a causa de la competencia desleal y la sobrecapacidad industrial de China. La pieza sintetiza cómo el cambio en el motor económico del gigante asiático amenaza con desmantelar el tejido productivo regional si los gobiernos no toman medidas inmediatas.
El argumento central expuesto por Guajardo se remonta al proceso de reforma y apertura iniciado por Pekín hacia 1989, cuando el 70 % de la población china vivía en áreas rurales. Para acelerar su industrialización, el gobierno promovió una urbanización masiva que trasladó a unas 20 millones de personas al año a las ciudades —lo que equivale a construir 2,5 ciudades de Nueva York cada doce meses—. Esta gigantesca expansión exigió volúmenes inéditos de insumos: entre los años 2000 y 2020, China consumió más acero del que utilizó Estados Unidos en todo un siglo
Sin embargo, el estancamiento demográfico obligó a detener abruptamente este ritmo de construcción, dejando a sus acerías, cementeras y petroquímicas con una enorme sobrecapacidad instalada
A diferencia de lo que ocurre en las economías de libre mercado, donde la caída de la demanda fuerza el cierre de instalaciones, el modelo chino optó por exportar su excedente masivo al resto del planeta.
Actualmente, China produce el 50 % del acero mundial y, entre los años 2010 y 2024, sus exportaciones de acero se incrementaron en un 181 %. Esta avalancha de bienes a precios desproporcionadamente bajos no responde a ventajas competitivas genuinas, sino a un esquema estatal de distorsiones.
Según el análisis expuesto por Alacero, China destina el 4 % de su PIB —unos 820.000 millones de dólares— a subsidiar a su industria mediante energía barata, financiamiento preferencial, exenciones tributarias y mano de obra económica
Para dimensionar el volumen de estos subsidios, la cifra equivale al presupuesto estatal conjunto de México, Argentina y Colombia para 2026. Este fenómeno, calificado por economistas como el «China Shock», extermina ramas industriales enteras cuyos empleos no se recuperan en otros sectores
En América Latina, el impacto directo se evidencia en una caída del 4 % en el PIB manufacturero. Esta dinámica se agrava por el «efecto globo»: al cerrar Estados Unidos sus fronteras comerciales, el exceso de producción china se redirige agresivamente hacia la región.
Frente a esta amenaza existencial, la conclusión del video de Alacero es categórica: resulta urgente implementar aranceles muy agresivos que neutralicen la competencia desleal. De lo contrario, la región afrontará el cierre sistemático de fábricas, la destrucción masiva de empleo y un aumento dramático de la dependencia económica.
Australia logró que su actividad minera se potenciara con una plataforma para desarrollar empresas, tecnología y servicios especializados. El modelo METS es el resultado de políticas públicas y articulación entre empresas, Estado, universidades y centros de investigación. ¿Qué elementos de esa experiencia pueden servir para pensar la ampliación del desarrollo de la minería y de las capacidades industriales que ya sostienen a Vaca Muerta en Argentina?
En una reciente producción audiovisual difundida por la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), el experto Jorge Guajardo, exembajador de México en China durante seis años, presenta una alarmante radiografía sobre el proceso de desindustrialización que atraviesa América Latina a causa de la competencia desleal y la sobrecapacidad industrial de China. La pieza sintetiza cómo el cambio en el motor económico del gigante asiático amenaza con desmantelar el tejido productivo regional si los gobiernos no toman medidas inmediatas.
En un contexto donde la competitividad y los costos productivos están en el centro del debate, un estudio impulsado por ProPymes junto a cámaras del sector metalúrgico aporta datos concretos que permiten dimensionar cuánto pesa la estructura impositiva en la producción y cuál es el potencial de crecimiento de la industria argentina.